El regalo

Hoy todos están satisfechos. Ha sido Ella quien los ha invocado directamente. 

Para arreglarse dejó que la bruja y el vampiro se pusieran de acuerdo. Cómo era de esperar, se pasaron tres pueblos, pero Ella les dejó entreteners y luego aplicó la tijera. 

El vampiro ha estado con sus amigas y la bruja ha visitado a sus amigos. El fantasma le ha chocado los cinco a un joven rapero que improvisaba en el metro, porque tenía buen espíritu. El demonio ha podido descansar. 

El vampiro ha ido a recoger el libro que el cocodrilo encargó para su amiga la salmón. El vampiro disfrutaba enormemente con cualquier tipo de interacción con hembras humanas. Escogió un original papel de regalo, para ella. La bruja aprovechó para seleccionar un regalo para su amado. Y le dijo al vampiro: 
- ¿Cuándo es el cumpleaños de Hanako?
- No lo sé - respondió finalmente el vampiro, tras quedarse desconcertado.
- Bueno, algún día será, eso seguro - dijo la bruja - Y tampoco es necesario esperar a su cumpleaños. 

El rostro del vampiro se iluminó. Puso patas arriba la tienda entera. 

Algunos regalos eran para ella, otros para compartir entre los dos, y luego estaban los regalos que ella debía devolverle tras impregnarlos con su esencia. ¿Cuándo se los daría? No, no lo haría. Sería imprudente e  necesario. Los atesoraría y se complacería manipulándololos y acariciándolos.

Hanako estaba tan lejos. Tan cerca. Tan cerca, tann lejos ... 

Se quedó frito. 


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