El tutor

Ella estaba soñando. Todos dormían, menos el demonio, que era al que más le costaba bajar la guardia. Seguía el sueño vagamente, amodorrado. 

Entonces Ella soñó que iba andando por la calle y ¡zas!, se topaba con el profe de filosofía (le gustaba llamarlo así en lugar de por su nombre). El demonio se espabiló al instante y se teletransportó a lo alto del acantilado, para poder observar más de cerca. Todos los hermanos sabían volar. Todos, claro está, menos el cocodrilo.

-¡La madre que me parió! - exclamó Ella.

El profe de filo se la quedó mirando, desde arriba, con una expresión graciosa en la cara. El demonio, mirando hacia arriba, se hinchó y sonrió de oreja a oreja, dejando al descubierto sus fauces.

El cocodrilo se detuvo un instante. No había prestado atención al sueño hasta ese momento. Luego siguió caminando. Las flores le oyeron emitir un sonido, bajo, extraño:

- Jejeje..

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