El vampiro estaba echado de lado, durmiendo, cuando algo hizo que se despertara. Levantó los párpados. Vió los ojos vacíos del fantasma, muy cerca de los suyos. El fantasma se había acostado a su lado, casi pegado a él. El vampiro parpadeó. ¿Realmente estaba despierto?
- Lo que te dijo no es cierto - le susurró el fantasma al oído.
El vampiro buscó con sus ojos al demonio. Estaba al otro lado de dónde había estado la llama, echado de espaldas.
- Ya lo sé - respondió él vampiro, también susurrando.
El fantasma y él se quedaron mirando como esperando a que el otro continuara hablando.
- Yo sólo quería sentirme vivo, y capaz. Y que Ella no se sintiera sola. Ninguno de los dos. Quería que fueran libres - confesó el vampiro, con los ojos muy abiertos.
El fantasma asintió, comprensivo. Los ojos del vampiro se movían hacia un lado y el otro, mientras buscaba palabras en su interior.
- Déjalo ya - le rogó el fantasma, amonestándole con ternura.
Los ojos del vampiro se detuvieron donde estaban, en la esquina superior derecha. Y luego miraron hacia abajo, y enseguida el vampiro cerró los ojos y se durmió.
El fantasma susurró, aún más bajo que antes:
- Vamos a morir. El cocodrilo fue el primero en darse cuenta.
Observó el rostro del vampiro que dormía
Se volteó para quedar boca arriba. Contempló el cielo nocturno. Había nubes blancas
"Pensé que yo moriría con Ella. Que siempre sería necesario. Creí que le ayudaba. Pero lo que realmente necesita es que desaparezcamos."