Una película
Hoy nuestra protagonista ha ido al cine. Hacía muchos años que no entraba en una sala de esas. Se ha arreglado un poco para la ocasión. Se ha puesto el único vestido que tiene que le va. Y unos pendientes largos y grandes. Ambos se los regaló su hermana, que trabaja en una multinacional de ropa, por su cumpleaños, que fue hace, exactamente, dos meses. Había cumplido 41 años. No se maquilló ni se peinó, de hecho salió de casa con el cabello sólo secado un poco con la toalla. Se calzó unos botines de tacón bajo y cuadrado y puntera en punta, de color marfil. El diseño del calzado se inspiraba en unas botas de vaquero, y era la segunda vez, en diez años, que pisaban la calle. Se metió en el pequeño cuartucho de baño del bar del Antonio, para orinar. Mientras se hallaba sentada en el váter observó las paredes y el techo. ¿Cuánto haría que no entraba un trapo en aquel receptáculo. Trató de calcularlo observando detenidamente a su alrededor. Diez años mínimo. ¿Veinte, tal vez? Gru...