El teniente de tranvías
Nuestro Nicanor no tiene tambor, pero es dueño de una gorra con estrellas, que también da aires marciales que es lo que a él le gusta. Su afición castrense viene probablemente de que no le dejaron cumplir el servicio militar, y a todos nos apetece lo prohibido. Las ambiciones marciales de Nicanor fueron causa del conflicto entre el director del manicomio y el Ejército. Un conflicto pintoresco y tontiloco, como todo lo relacionado con Nicanor. ¿Por qué lleva esa gorra? «Es que soy teniente de tranvías.» En la gorra de plato gris, de guardacoches o algo parecido, ha cosido una cinta roja y las dos estrellas de teniente. Con ella pasea ufano por todo el hospital y por el pueblo. Es el recadero de las monjas. Turulato y pamplinero Nicanor sabe cumplir los encargos. Sorprendente ya que su lenguaje está disgregado, y en las pocas rachas de coherencia sale casi siempre por peteneras. En algunas ocasiones con alarde de certera malicia. En un corte del a...